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Mostrando entradas de marzo, 2017

Las preguntas

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¿Cuándo volveré a perderme en el mar de tus ojos?
¿Dónde se perdieron las preguntas que no nos hicimos?
¿Hasta cuándo moriremos de tanta primavera?
¿Tu mirada se encontrará en el sueño del infinito con mis ojos que te buscan?
¿Por qué no puedo preguntar qué significan las palabras que nunca dijiste?
¿Es el color violeta el del duelo o el de la transmutación?
¿Podrá este pan ser la carne que nos alimente cuando naufraguemos?
¿Puede un beso tuyo ser más fuerte que todas las palabras?
¿Quién usará tu camisa que ahora solamente viste mi silla vacía?
¿Tu voz me seguirá hasta la orilla del acantilado antes de dar el salto?
¿Aquellos que cantan en un coro de sirenas me desviarán del camino?
¿Es verdad que del silencio nacerá una luz que nos liberará del encierro?
¿Pueden los presos vivir sin miedo? 
¿Acaso no estamos presos el uno del otro?
¿Puede un tigre vivir en una casa en forma de zapato?
¿Qué huellas dejarán tus zapatos al final del día?
¿Cómo ordenaremos tanto caos interior? 
¿Acaso …

Belleza y tristeza

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Te programás para que todo vaya bien. Te miraste al espejo, te sonreíste y te dijiste: “hoy a va ser un gran día”. Compraste pan para desayunar en la oficina. Miraste el cartel de “se vende musso” y sentiste el impulso de agregar “¿inspirador?”. Caminás rápido porque siempre te falta tiempo. De repente un hombre se te acerca corriendo y te grita cosas irreproducibles sobre tu culo y te quiere tocar. Pensás en tus estudiantes que se burlan de vos porque siempre les decís que no se acerquen demasiado, que no invadan tu proxemia. Un escalofrío horrible te atraviesa y es como si se detuviera el tiempo. Desagradable. El tipo te vulnera, te ataca, te reduce a un pedazo de carne. Nadie mira. Nadie te ayuda. “Esta es la sociedad en la que vivimos. Cada uno encerrado en su propia miseria”, te decís. Y te preguntás si acaso la belleza o la celebración podrán acabar con tanta violencia. Y te respondés que sí, que la belleza es infinita, cuando una pareja avanza en dirección contraria y el hombre…

Violencias cotidianas

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Un grito sacude la quietud de la noche. Un grito femenino, sostenido y aterrador. El ruido de corridas y el estruendo de una voz masculina. Quien escucha, se inventa una historia de inseguridad, un robo más. Algo que, de tan cotidiano, ya se naturaliza. Y la pregunta es ¿qué hacía esa mujer sola a la madrugada de un domingo por esa calle tan oscura? Casi nadie se preguntará sobre los arrebatadores. Se juzga, se condena, se presupone, se sacan conclusiones… Desde los principios del tiempo, a las mujeres se nos unifica y generaliza;  se nos pone en el lugar de las víctimas. Son mujeres las que aparecen confundidas con la basura, cuerpos despojados de vida, descartados, violentados. Se habla de “las mujeres”, como si se tratara de un bulto informe en el que no se distinguen aquellas pequeñas cosas que nos hacen únicas. Dicen que Dios está en los detalles. ¿Dónde está Dios en las mujeres? ¿Qué hace que un hombre asalte y arrebate la dignidad de una mujer? Se habla mucho, se escribe, se m…

días que se parecen y no

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Hay un día. Un día cualquiera parecido a todos los demás. Pero es un día especial, aunque aún no lo sepas. Es el día de tu muerte. Viviste preocupado por tus asuntos, postergando decisiones importantes, como si ese día nunca iría a llegar. Lavaste tu ropa, te bañaste, te cambiaste, usaste esa ropa vieja que es casi un uniforme, de tan usada. Te cepillaste los dientes y te depilaste. No imaginaste que te preparabas para estar presentable en tu propio velorio. Porque habrá velorio. Todos tus conocidos querrán cerciorarse de tu muerte y despedirse de tu cuerpo. Desfilarán por ese escenario en el que no serás protagonista, sino tus hijos, a los que les dirán fórmulas de cortesía, para seguir con sus vidas autómatas, en las que también postergarán decisiones importantes y vivirán como si ese día de la propia muerte fuera lejano e incierto. Se lamentarán por todos los sueños que no pudiste cumplir. Quería viajar. Su sueño era ir a Islandia, dirán con fingida preocupación.
Besarán tu frente f…

BASTA de violencia de género

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100 mujeres y 100 hombrescontra la violencia de género Como una piedra que se arroja a un estanque y hace ondas en el agua, los libros del proyecto “Basta” de violencia de género ya convocaron a mares de escritoras y escritores de Chile, Argentina, Perú, Colombia, Venezuela… “Basta” es un proyecto que surgió en Chile gracias al colectivo Asterión liderado por Pía Barros, en respuesta al recrudecimiento de la violencia de género en ese país. En el prólogo del libro, Pía Barros nos introduce en tema: Las formas literarias breves, si bien también se expresan con excelencia y perfeccionismo, son formas inclusivas e integradoras. Así lo demuestra la respuesta a la convocatoria amplia para la muestra “¡Basta! + de 100 mujeres contra la violencia de género”, publicada como libro de bolsillo por Editorial Asterión.  El título es denotativo, es autoexplicativo, respecto de la unidad temática que reúne a las autoras. Es la oferta de un canal para expresar la indignación sobre una realidad, una …

Jujuicito. Un recorrido muy subjetivo por la ciudad y su gente

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. En primer lugar, debo decir que soy de Jujuy. San Salvador de Velasco en el Valle de Jujuy (en sus orígenes), una ciudad rodeada de cerros, abrazada por dos ríos: el Grande y el Chico. En la zona del Valle, entre las Yungas y la Puna. Para donde uno mire, hay inmensidad. Jujuy es exuberante y rico. Profundo, misterioso, con fuertes huellas de los conquistadores y un apego a la religiosidad impregnada de rituales andinos. Coexisten lo telúrico y lo global, lugares y no lugares: “Perfuman los churquis, florece el cardón”, nos dice en su zamba “Tacita de Plata”, José Antonio Faro con música de los Hermanos Simón. Y es una buena descripción Todos nos conocemos, y, si no, disimulamos. Si uno conversa con alguien más de quince minutos, descubriremos que tenemos amigos en común, y si la conversación se extiende un poco más, resultaremos ser parientes. Todos nos conocemos. Nos encontramos con alguien y nos mira como diciendo: “Te conozco. Sé de tu árbol genealógico hasta 1759.”. Pero no no…